miércoles, 31 de agosto de 2016

El punto G del Alma

Hay canciones que tocan el punto G del Alma, que cuando las escuchas te desmontan y te dejan en pelotas emocionalmente. Fluyen entrando dentro de ti, suavemente, despacito, y llegan a una parte de tu alma haciéndote sentir vulnerable, te llevan a un estado hipnótico en el que tus emociones implosionan y te transportas a otra dimensión donde todo va más despacio y la vida no pasa, se siente.

Hacer un favor, darle al "pause" de vuestra vida por un momento, y darle al play de este vídeo, de esta canción. Dejar todo en silencio, parar el tiempo, y no penséis en nada, simplemente dejar que la música y las imágenes entren dentro vuestro y lleguen al punto G del Alma. Disfrutarlo, sentirlo.



It was a big big world, but we thought we were bigger....

sábado, 28 de mayo de 2016

UTBCN Speed Trail 21km: Aunque hoy ha llovido, hay camisas al sol

Viernes 24 de Abril del 2015, subo a Begues con mis hijos al salir del cole a recoger los dorsales de la Ultrakids que van a disputar al día siguiente. No hay mucha gente, pero hay algo en el ambiente que me comienza a atrapar.



Sábado por la mañana, veo alguna de las salidas de las diferentes distancias de la ULTRA mientras espero que sea el turno de correr de mis hijos, una semillita se ha plantado en mi cerebro.

Mis hijos con Luis Alberto Hernando, Campeón Mundial de Ultra Trail Skyrunning.

Sábado por la tarde, bajo con mi hijo pequeño a jugar a fútbol mientras a través del whatsapp, en el grupo de amigos del Gavà Triatló con los que suelo entrenar, vamos haciendo seguimiento de David, que está realizando la UTBCN en la distancia de 100 kms. Juego con mi hijo, pero tengo la cabeza en otro sitio, viendo que un compañero le había acompañado durante unos kms para hacerle compañía, pienso que como no se me ha ocurrido hacer lo mismo, pero ya es demasiado tarde. O no. No recuerdo si mi hijo colgó la pelota o se dio un golpe, el caso es que subimos antes de tiempo a casa, y haciendo cábalas de tiempo y lo que le quedaba, tenía una oportunidad de acompañarle los últimos kms. Él me vino a acompañar en el running cuando acabé mi primer Half Ironman y tenía una deuda pendiente. Decido jugármela a ver si estoy a tiempo, me cambio, cojo el coche y me voy para la ermita de Bruguers, que es el último avituallamiento. Al cabo de un rato aparece, muy entero para llevar más de 90kms en las piernas, y le acompaño los últimos kms.

Se hace de noche, y corriendo por la montaña sólo con la luz del frontal, siento una magia, algo imposible de explicar, de describir, un sentimiento que tenemos muy a menudo cuando somos pequeños, y que a medida que nos hacemos mayores cada vez nos cuesta más encontrar, de sentir. En ese momento supe que algún día yo haré esa carrera.



Desde entonces la semillita en mi cerebro fue creciendo y tomando forma, quería estar al año siguiente en esa carrera, en la distancia de 70km, y poder volver a sentir esa magia. Quedaba un año, había tiempo para prepararla. O no. Pasan los meses y las posibilidades y las ganas de entrenar disminuyen. Desde el nacimiento de Noa y el comienzo del colegio de mis hijos y sus competiciones, entrenar es cada vez una misión más difícil de cumplir. Creo que para esta nueva entrega de "Entrena como puedas" han cogido al mismo guionista que la de "Misión Imposible". A medida que se acerca la fecha me quito de la cabeza hacer la distancia de 70 y opto por la distancia maratón. Pero tampoco estoy preparado para hacer esa distancia en condiciones después de arrastrar molestias en el gemelo desde Enero, y después de pensar en no apuntarme, tomo la decisión correcta y me apunto a la de 21km, no me podía permitir no asistir a la cita.


Viernes 29 de Abril del 2016, ha pasado un año intenso en mi vida sin casi darme cuenta. Subo sólo a Begues a buscar los dorsales, hace una tarde desapacible, desangelada, a la hora que voy no hay ambiente, no siento la magia. Recojo el dorsal como si fuera algo rutinario, otro check list a añadir a la lista interminable de tareas que tengo que hacer durante todos los días. Por la noche preparo las cosas mientras miro antes de irme a dormir el briefing de la carrera por YouTube, como el mal estudiante que estudia a última hora. Había hecho los días antes una lectura en diagonal del perfil de la carrera, y según veía ahora en el vídeo, iba a ser más duro de lo que me había pensado. Tantas cosas por hacer a lo largo de los días, que la carrera se había convertido en "una cosa más para hacer", más que una ilusión. Me da igual el perfil, estoy cansado, yo sólo quiero dormir.


Sábado a primera hora, las predicciones se cumplen y cae una fina lluvia. Mallas largas o cortas?. Cortas y que sea lo que Dios quiera. Me encuentro puntualmente con Joan, vecino y padre de un compañero de club de mis hijos, que va a realizar la maratón, para subir a Begues. Subimos casi en silencio, de banda sonora llevamos una música tranquila y el ruido suave de la lluvia y el ritmo acompasado del limpiaparabrisas. Tenemos un invitado que ha venido a aguarnos la fiesta, la lluvia, pero como diría la canción "aunque hoy ha llovido, hay camisas al Sol". Vamos bien de tiempo, yo demasiado bien, ya que yo salgo una hora más tarde. Estoy tan acostumbrado a ir siempre corriendo a los sitios, que cuando tengo tiempo de sobra me colapso, no hago más que buscar el botón de avanzar el momento hasta llegar hasta lo siguiente importante que me toca por hacer. Se que en un momento u otro antes de la carrera tendré que ir a hacer mis necesidades, a cagar, vamos, pero quiero retrasarlo todo lo que pueda para tener que ir varias veces. Veo salir la distancia maratón, una hora por delante para terminar de dejar la mochila y evacuar cosas de mi cuerpo. Falta casi media hora y llaman para hacer la revisión de material. Es la primera Ultra que hago y decido ir de los primeros, por si me he dejado algo o sale algún contratiempo. Agua, móvil, geles marcados con el dorsal: correcto, puedes pasar. Falta mucho para la salida y me estoy meando otra vez. Meando mucho. Salgo a buscar un sitio para hacerlo? Pasan los minutos, como puede ser que habiendo ido al lavabo hacía poco tenga esta necesidad tan grande?. Decido salir, me la juego, hay tiempo. Buena decisión. Falta poco para la salida, el speaker le quiere dar un tono épico diciendo que nos va llover durante la carrera. No nos lloverá en toda la carrera, como diría el chiste "vaya mierda de adivino". Me da bastante igual si llueve o no, sólo intento poner en marcha un podcast para escuchar durante la carrera. Nunca oigo música en las carreras para sentir el ambiente y centrarme en la carrera, pero en esta me apetecía, como el niño que le pone mucha salsa al plato que no le gusta para hacerlo más llevadero.

Salimos, no llueve. Primeros metros por el pueblo al trote, no hay prisa. Al poco comienza la subida, primero leve, pero poco a poco va aumentando el desnivel. He venido con la idea de "un día en la montaña", más que una carrera para sufrir, pero quiero intentar correr la mayor parte que pueda del recorrido, y más al poco de comenzar. Llevamos un rato subiendo, y de repente me doy cuenta de que no hay mucha diferencia de ritmo entre uno que va andando a mi lado y yo. Me sentía estúpido viendo que íbamos a un ritmo parecido y finalmente opté por andar también un poco, lástima porque la subida estaba a punto de terminar. Después de bajar y sumar km's, llegamos a primer avituallamiento en el km 6 aproxidamente, justo antes de comenzar la primera subida importante, la Morella. Se forma un cuello de botella en el que obligatoriamente has de comenzar la subida en fila india. Esperando parado mi turno para empezar la subida es donde me comencé a dar cuenta de que es una carrera diferente: olvídate del crono, esto es la montaña. Ir en fila sin poder avanzar tiene sus ventajas e inconvenientes: te agobias por no poder pasar al de delante y te sientes incómodo por si estás entorpeciendo al de detrás. Por otro lado te da paz interior, no te sientes culpable por no correr, se trata sólo de relajarse y disfrutar del paisaje. Llevamos un buen rato subiendo tranquilamente y por momentos me veo apareciendo el tío ese que dice "montamos una mesa o que?". Son varios km's  de subida, y ya no sé si estoy en una carrera o en una excursión con mi familia buscando un descansillo con buenas vistas para sacar el tupper y el bocata. Como no llevo bocata, me tengo que conformar con un gel. Culminamos la primera subida, y el comienzo de la bajada también se ha de hacer el fila y con mucho cuidado de no resbalar por el fango que se había formado por la lluvia. Luego la zona de bajada se amplia y bajando a todo trapo me siento y disfruto como un niño pisando charcos. Como en la vida, hay que disfrutar en las bajadas, que ya vendrán las subidas para sufrir. Paso el ecuador de la prueba, miro el reloj y veo que mis previsiones de tiempo las había hecho sin pensar mucho en el perfil. Hay algunos tramos de subida, que si que se pueden hacer corriendo, pero mi mente se ha relajado andando en la anterior subida y ahora me cuesta mucho correr todo el rato, alternando trotar y andar algunos tramos. En una de las bajadas, hay una vista preciosa, voy juntos a dos guiris. "It's so beatiful!!" le salió de dentro a uno, "Yeah! its true!" pensé para mi....bueno no, en realidad pensé, "coño!, pues es verdad!". Realmente, el entorno es una pasada, a veces tiene que venir alguien de afuera para recordarnos lo bonitas que son las cosas. Como diría mi amigo Paco, vivimos en un entorno privilegiado. Unos km's más tarde llegamos a la última subida importante, cada vez me noto más cansado y comienza los primeros pensamientos negativos, eufemismo de "comenzaba a estar hasta los cojones de subir y subir". Se me ha acabado el agua, normalmente hago salidas de unos 15 kms y no llevo agua, así que había cargado la mochila de hidratación con muy poco agua, error de principiante. No paro de chupar el tubo, pero ya no sale nada de agua, por lo menos me entretengo un rato haciendo el tonto, como el que sorbe una pajita en un vaso vacío. Llegamos al último avituallamiento, faltan pocos kilómetros, veo que hay mucha gente y decido pasar de largo y finiquitar ya el tema, tenía ganas de acabar ya. Eso si, asegurándome que cogía el camino correcto para la distancia Speed, porque allí se bifurcaban las diferentes distancias y no estaba yo para perderme, que con lo despistado que soy no es nada descartable. Los últimos kms se hacen eternos, se estiran como un chicle, menos mal que la parte final es en bajada. Km 21 y aún no hemos llegado al pueblo, "arbitro la hora!", que rabia da que el reloj te marque la distancia de la carrera y aún te falte para llegar. Tenía tantas ganas de llegar, que mientras voy pensando que como me venga uno a darme un folleto de otra carrera cuando llegue a meta, se lo hago tragar, entero. Entro en el pueblo y busco a mi familia que venía a verme, pensar en verlos en meta siempre me alivia un poco el sufrimiento final de las carreras. Últimos metros con mis hijos, otra meta más cruzada, otra experiencia más vivida.



El año que viene, si todo va bien, volveremos a darle una vuelta de tuerca para hacer la maratón e ir cogiendo experiencia y preparación para algún día dar el salto a las siguientes distancias, la de 70 km y la de 100 km.

Por que yo sé que la magia existe, porque yo la sentí, porque la quiero volver sentir.

Y por que como siempre me dice mi padre, "Hijo mío, espero que no se te meta un día en la cabeza tirarte por la ventana, porque se que lo harás". Porque una vez plantada una semilla en mi cerebro, se que algún día florecerá, verdad Noa?.

Reportaje Teledeporte UTBCN 2016
https://www.facebook.com/UltraTrailBCN/videos/1211719255535727/

lunes, 4 de abril de 2016

Adiós Amigo

Recuerdo perfectamente la primera vez que te vi, pequeñito, en una bolsa de Zara y lleno pulgas. Pelo negro color tizón y unos ojos color miel preciosos.  Ese mismo día se nos estropeó el coche, ya está, los gatos negros traen mala la suerte. Pero no, sólo me trajiste mucho cariño, un poco de trabajo y algún que otro conflicto familiar.

Fuiste como nuestro primer hijo, contigo tuvimos que aprender a cuidar de alguien que no sea a uno mismo. Aprender a darte de comer, a limpiarte, a aleccionarte (aunque siempre me acaba llevando broncas por ser muy blando contigo). No sabíamos aún lo que era tener un hijo y tu ocupaste ese rol y te quisimos. Aunque el tiempo nos lo haya hecho olvidar un poco….si, te quisimos mucho.




Hemos vivido momentos muy bonitos, algunos muy hilarantes, como tener que saltar a la terraza del vecino en calzoncillos en pleno verano por la noche, porque eras tan pequeñito que aún no conseguías saltar de vuelta. O tener que ir a casa de otro vecino y decirle a su hija que estaba buscando su periquito extraviado, que habíamos encontrado sus plumas en nuestro lavadero….y nada más que las plumas….




Me han quedado muchas cosas en el recuerdo tuyas, que me fueras siempre a recibir, que te tumbaras en el suelo todas las mañanas para que te acariciara mientras se hacía el café, tumbarme a hacer la siesta contigo al lado, o que que me despertaras como un reloj a las 6:30 incluso los fines de semana aunque para ello tuvieras que saltar encima mío o darme manotazos en la cara. Hasta que un maldito sofá pasó a ser más importante que un ser vivo y tuvieras que dormir encerrado en el lavadero todas las noches. La verdad es que desde que no me despertabas, madrugo menos , hago menos deporte, soy un poco menos feliz.

Se que seguramente te fuiste por viejo, pero me parte el alma pensar que te dejaste ir por pena, porque ya no te hacíamos tanto caso, porque éramos tantos ya en casa que parecía que no podía haber cariño para todos y tu te quedabas con muy poquito. Porque en esta mierda de vida que a veces vivimos a toda prisa, parece que no había sitio para las caricias, para jugar contigo un rato, para agacharte un rato a acariciarte sin estar pensando que hay otras cosas "más importantes" que hacer. Porque en esta vida, las caricias, los abrazos, parecen  que tienen que estar cronometrados, medidos, cuando en realidad deberían ser momentos en los que se pare el tiempo, en los que no exista nada más que ese sentimiento tan profundo que sólo se siente en ese instante.

Primero fuiste como mi hijo y luego fuiste mi amigo, porque 14 años son muchos años juntos, muchos momentos, muchas vivencias, mucho cariño como para que se vaya para siempre. Una parte de mi se ha ido contigo, una parte de mis sueños de una nueva vida que la casualidad hizo que comenzáramos juntos. Una parte de mi vida se ha ido con tu con tu ausencia,  pero conmigo se quedará siempre tu recuerdo.

Daría lo que fuera por poder haber podido pasar unos últimos instantes contigo amigo mío, darte un abrazo y despedirme como te merecías, como yo te quería.


Adiós amigo mío.





Para despedirme, te dedico está canción. La letra no tiene relación con esta historia, pero es una de las canciones más bonitas que he escuchado en mi vida y me apetecía ponerla.












sábado, 19 de septiembre de 2015

Me he enamorado

Me he enamorado, lo confieso. Ha sido un amor a primera vista, de esos que te entra flojera en las piernas y miles de mariposas comienzan a dar vueltas en tu estómago. Me he enamorado desde el primer momento que te vi con esa carita de viejecita simpática, desde el primer momento que te sentí entre mis brazos, tan frágil. Ha sido un amor, de los que te hacen sentir flotando,  invencible por unos instantes. De esos que te dejan en estado de shock y sabes que serán para siempre.

Tu no lo sabes, pero estabas detrás de cada vela que he soplado, estabas detrás de cada deseo que he pedido. Estabas en cada carta a los Reyes Magos y a Papa Noel que personalmente entregaba cada año. Si hubiera podido escoger tres deseos, me habrían sobrado dos, tu eras mi único deseo.

Te he cambiado por todos los regalos del resto de mi vida, porque tu vas a ser mi regalo diario. Porque era algo que ardía dentro de mi y no quería que me quemase.

Yo sabía que existías en alguna parte, que algún día nuestros caminos se cruzarían, nuestras manos se entrelazarían, y caminaríamos juntos por la vida, para siempre.



Mi vida era como un donut, redonda, pero le faltaba algo en el centro. Tu has venido a rellenarlo de fresa y chocolate y hacer que sea más deliciosa. Eras la pieza del puzzle de mi vida que me faltaba, ahora todas cuadran para fundirse en una sola.

Siempre soñé con contarte un cuento por la noche y cuando estuvieras dormida darte un beso de buenas noches mientras te susurraba al oído: "estás aquí por que Papa es un cabezota y nunca se dio por vencido". Quiere mucho, siente mucho, y sobre todo nunca, nunca te rindas. Buenas noches Noa, bienvenida al mundo.


"Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño."


“Siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, (...). Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia por completo, y sólo existe aquel momento y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol fueron escritas por la misma Mano. La Mano que despierta el Amor, y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja, descansa y busca tesoros bajo el sol. Porque sin esto no habría ningún sentido para los sueños de la raza humana”

Paulo Coelho

sábado, 29 de agosto de 2015

Half Ironman Vitoria: Hasta la Vitoria Siempre

La previa

Esta temporada no quería caer en el "síndrome del camarero", que consiste en ir corriendo de un sitio a otro llegando siempre tarde a todas las mesas, a todos los sitios. Había realizado menos reservas de mesas, de "cosas para hacer", y dedicarme realmente sólo a las que me me iba a dar tiempo a atender: familia, trabajo y entrenar lo que se pueda. 

La semana de la prueba está llena de tópicos, que pasan desde los nervios, ganas de empezar, continuos pensamientos de "debería haber entrenado más", pesadillas de que llegas tarde el día de la prueba, multitud de pequeños detalles a preparar que podrías haber hecho antes, como comprar los geles y barritas para la prueba, comprar la pila para el cuenta km's de la bici, etc. Da igual el tiempo que tengamos para hacer las cosas, existe el teorema de "corre que no llegas", que consiste en una aceleración de la variable tiempo a medida que se acerca el momento que tienes que tener algo hecho, a la vez que crecen exponencialmente la cantidad de pequeñas cosas por hacer. Da igual el tiempo que tengas para hacer algo, que lo tendrás que hacer siempre todo corriendo a última hora, el ser humano es así. Y yo para eso soy muy humano.

Salimos hacía Vitoria el viernes por la mañana, para llegar tranquilamente a mediodía. Una de las razones por las que escogí la prueba era porque estaba relativamente cerca. Bueno, eso y que se nadaba en un lago y "teóricamente" con neopreno. A pesar de la ola de calor que asolaba toda España, en Vitoria esa semana las temperaturas no habían sido muy altas, a priori el neopreno estaba asegurado. Pero cuando llegamos a Vitoria y salimos del coche, caía una "chicharra" considerable. Comienzo a ponerme un poco nervioso, el tema del neopreno empezaba a no tenerlo muy claro. Aunque en realidad, ya sabía que ese día iba a hacer mucho calor y que luego bajarían las temperaturas, había mirado el tiempo durante la semana "sólo" unas cuantas miles de veces.

Ya en el hotel, comienzan los primeros "whatsapp" entre el grupo de los que íbamos a Vitoria. Javier, compañero de equipo que debuta en la distancia full, y que tenía un amigo de la zona, envía un mensaje diciendo que el Domingo pasado la temperatura del lago estaba a 26 grados, lo que prohibiría el neopreno. Es justo leer el mensaje y ponerme más nervioso que Rajoy teniendo que dar una conferencia en Inglés sin chuleta. A pesar de que era algo que podía pasar, este escenario no lo había contemplado. A partir de ese momento comencé a mentalizarme e intentar visualizarme todo el rato nadando sin el neopreno.

Sábado por la mañana, madrugo para rodar una horita por los alrededores del hotel con Ivan, compañero de trabajo que debuta en la distancia, y con quien he compartido multitud de entrenos, sobre todo en la piscina. Desayuno rápido y nos dirigimos al briefing en coche. Llegamos un poco tarde y al entrar al palacio de congresos donde se hacía el briefing nos preguntan si somos élite, porque los elite han de firmar y confirmar su presencia, para ellos es obligatoria por reglamento. Nos miramos pensando en si nosotros teníamos cuerpos que parecieran elite, luego nos dimos cuenta que era la pregunta de rigor a todo el que entraba. Lo curioso es que justo detrás venía uno que no tenía mucha pinta de triatleta y si dijo ser elite, nunca hay que fiarse de las apariencias. Al llegar tarde nos perdimos justo la info que más nos interesaba, si se permitiría el neopreno o no. Por lo visto si que se iba a permitir para los grupos de edad y sólo se iba a prohibir para los élite. Bien!, salvados! casa!. El resto de la charla no aportó nada nuevo, aunque como siempre hubo sitio para todo tipo de preguntas chorras de la gente, como si se podía adelantar invadiendo el carril contrario si la línea era discontinua, ni que fuéramos coches.



Al acabar el briefing nos juntamos con mis dos compañeros del Gavà Triatló que hacían la distancia FULL, Jordi y Javier. Nos dirijimos a la zona de la expo a recoger dorsales, gran ambiente, pero me tengo que ir pronto al pantano porque mis hijos están allí haciendo un acuatlón que había montado la organización para los más pequeños. Gracias a Ivan y su mujer que me acercaron al pantano, pude llegar hasta allí, aunque el más pequeño ya había terminado y sólo pude ver al segundo. De paso pudímos aprovechar para ver una parte del recorrido del día siguiente y el escenario donde se nadaba. Espectacular. 






Camino de vuelta a Vitoria, donde encontrar algo para comer tipo pasta se convierte en una misión complicada, estaba todo lleno de triatletas con sus familias comiendo y buscando el mismo tipo de comida. Después de comer, al hotel a preparar las bolsas para la carrera y coger el coche para llevar la bici al pantano. Llegar al pantano es hacerlo a "flipatletalandia", repleto de triatletas con sus cabras en peregrinación para los boxes o rodando sorteando la carabana de coches para comprobar que todo está bien, con ese sonido de fondo de las ruedas al girar que tanto nos pone. Todo el mundo lleva cabra, y los pocos que van con bici convencional llevan acoples, debo ser el único que va sin. Antes de entrar a boxes me encuentro con una prima de mi mujer que vive allí y su novio que es ciclista. "Para mañana han prohibido el neopreno, me lo acaba de decir un amigo", me comenta él. "Cómo?, no puede ser, esta mañana han dicho que estaría permitido!". "Si, mira", me dice enseñándome un whatsapp. "Un momento, tu amigo no será elite, no?", esperando que la respuesta fuera SI. "SI, es élite". Haberlo dicho antes!, vaya susto me pegué. Por cierto, su amigo (Beñat Arnaiz) quedó tercer clasificado en la distancia HALF. Bici en boxes, fotos facebook de la bici preparada y del lago, para acompañarlas luego con mensajes de postureo del tipo "preparado para la batalla" para darle un tono más épico.





Busco a Ivan, pero me envía un mensaje de que se ha tenido que ir corriendo al hotel porque se ha dejado el DNI y no le dejan entrar en boxes. Coche de vuelta para Vitoria a dejar la bolsa de correr a la T1. Me encuentro con mi familia, y vamos a tomar algo antes de ir pronto a dormir. Nuestro hotel estaba en las afueras en un polígono, había llamado al restaurante de al lado del hotel para que me tuvieran preparado un plato de pasta, pero de camino al hotel nos perdimos y llegamos casi una hora más tarde. Engullí el plato de pasta apartado en una mesa yo solo en riguroso silencio y me fui a dormir las escasas horas que quedaban, para mi la parte más difícil.


A day at the races

Me despierto empapado en sudor unos minutos antes de que suene el despertador. Ducha fría para activar el cuerpo y últimos preparativos antes de bajar a desayunar con todo "ready to go". No tengo hambre, desayuno poco en compañía del resto de triatletas del hotel, todos en silencio. Viene el bus a recogernos para llevarnos al pantano, parece una excursión del cole, pero dentro nadie tiene ganas de juerga, todo el mundo se sumerge en sus pensamientos excepto alguno que intentar sumar algunos minutos más de sueño. Después de la pequeña excursión llegamos al pantano. Al bajar hay una leve llovizna y hace fresquito, parecía que nos habíamos traslado de repente a otra estación del año. Hay un breve paseo hasta boxes, a pesar de los nervios que paso siempre los días previos a una competición, este es un momento que me encanta. Me invade una sensación de paz y de calma mientras camino y va amaneciendo, una sensación de "aquí es donde quería estar, donde quería llegar". Una vez en boxes, hago un breve repaso de todo y como me sobra mucho tiempo aprovecho para ir a los servicios que han habilitado antes de que se colapsen de gente  y de otra cosa que no voy a mencionar. Llevo mi propio papel higiénico por si acaso, es una manía que tengo desde que jugaba a fútbol americano, cagar es una parte esencial de una partido/prueba, y nunca he querido dejarlo en manos del azar. He salvado muchos culos gracias a esta manía. Una vez finiquitado el tema, me reúno con mis compañeros del Gavà Triatló y con Ivan, con todo ya preparado. Me encuentro también con mi familia, que han madrugado para poder verme, es un deporte individual pero para mi somos un equipo, los necesito a mi lado. 



Vaselina, risas nerviosas, fotos, pasan los minutos y cuando me doy cuenta oigo que por los altavoces comienzan a decir "triatletas salgan del agua". Como que salgan del agua si yo aún no he entrado?!. Vale, no tengo mucha pinta de triatleta y me cuesta responder a ese nombre, pero hago triatlón, ergo soy triatleta. Globero, pero triatleta. Antes de una prueba necesito meterme aunque sea unos minutos, sentir el agua y calentar un poco para que luego en la salida no notar la diferencia de temperatura, que puede provocar la sensación de que me falta el aire, así que voy corriendo a meterme en el lago mientras una de la organización no para de decirles a todos que vayan saliendo del agua, la pobre tenía faena, parecía una madre llamando a los niños a cenar, no le hacían ni caso. Había como 1.000 tíos dentro del agua, yo es que se contar muy rápido, y algunos se habían ido hasta bastante lejos calentando, así que había tiempo. Nado muy poco, uno de los primeros errores de la jornada, y salgo con ganas de que empiece ya el "dissufrimiento". Fuera del agua me reúno de nuevo con Ivan, y nos unimos a la procesión de triatletas hacía la salida, que se demora inexplicablemente unos 10 minutos. De fondo suena "Wave after wave", una canción de las que te tocan el punto G del alma, que entran lentamente, te desmontan por dentro y te trasladan a un sitio donde todo está en calma, todo es paz. El guionista de esta historia ha tenido buen gusto. 





La espera se hace larga, finalmente dan la salida. Parecemos un documental de la 2 con un montón de pingüinos tirándose al agua de manera escalada. Me puse hacia el final y a la derecha para evitar golpes, pero sólo lo conseguí a medias, 1.000 tíos tirándose al agua en unos pocos metros cuadrados nunca fue una buena idea.



Bridge over troubled water

Los primeros metros me los paso entretenido buscando mi sitio para nadar, pero llevo un rato y el garmin que debería sonar cada 100m aún no ha sonado. "Debe estar mal configurado", me autoengaño. Pasan los metros y se me ha olvidado que es una prueba larga, quiero salir ya para coger la bici y sólo acabo de comenzar, otro error a añadir a la lista. Nado y comienzo a activar los absurdos mecanismos que tenía pensado para entretenerme en la natación, que es lo que más me cuesta. Pensar en la situación de las boyas como si fuera un GPS: "al llegar a la primera boya gire en la primera salida a la izquierda y siga recto 500 metros hasta la siguiente boya". No funciona, las boyas están demasiado lejos entre ellas. Redactar mentalmente la crónica como otras veces. No tengo buenas sensaciones y no me concentro en ello, tampoco funciona. Pensar en tonterías, parafraseando a Murakami, "De que hablo cuando hablo de nadar". Pensar en tonterías se me da bastante bien. Pero tampoco funciona. Se me han empeñado las gafas y no consigo ver la primera boya que está muy lejos, a tomar por culo vaya. Me voy quedando atrás, no sé si voy recto o me estoy desviando más que un borracho pintando una línea recta, y la vibración del garmin cada 100m tarda más que un gol de Oliver y Benji. Finalmente consigo llegar hasta el giro de los primeros 700m, ahora viene una recta de 500m, pero me da el sol de cara y si ya no veía, ahora menos. Estoy más perdido que un tanga en el culo de Falete. A mitad de recta me alcanzan los primeros del Ironman que salían 10' más tarde. Son pocos y educados y pasan por mi lado sin casi molestarme. Pero llegando a doblar la bolla para encarar la última recta de 700m, me viene el grueso de los que hacen distancia Ironman, aquí comienzan los problemas. Me paro un momento para ver por donde nadar y veo una riada de triatletas que vienen hacía mi. Parecía Rambo en "Acorralado" y rodeado de "charlies". Al estar parado me apartan a manotazos, por suerte como ya me he visto en esta situación otras veces, me aparté del meollo y fui a agarrarme a un kayac que había a un lado, para aplicar una técnica que me ha dado muy buen resultado últimamente montando muebles del Ikea: cuando estás obcecado con algo y no ves la solución,  lo mejor es dejarlo un momento antes de liarte a martillazos con el mueble, despejar tu mente haciendo otra cosa durante unos instantes, y cuando vuelves ya estás centrado en lo que te queda por hacer. Así que tome aire durante un par de minutos apoyado al kayac, me limpié las gafas como pude, y volví a nadar intentando mantener la calma, mis objetivos de tiempo ya eran secundarios, se trataba de acabar la natación como fuera. Salgo del agua en 55', una vergüenza que no entraba ni en la peor de mis previsiones, no soy un gran nadador, pero la semana de antes había hecho el test en piscina en 35' haciéndolo a un ritmo normal, aún no sé que me pasó. 



Camino de los boxes veo a mi familia, y ya saben por mi cara y por el tiempo que he hecho que no estoy bien. Neopreno fuera, casco, dorsal, voy por la bici y mientras me voy acercando pienso quien coño me ha cambiado los botellines? esos no son los míos! pero cuando estoy a punto de llegar a ella me  doy cuenta de que no es la mía, es una muy parecida. Estaba tan descentrado que me había equivocado de bici. Visualizo la mía y paso por debajo de las barras para ir a por ella, y al cogerla oigo una vez que dice "Velasco", me giré pensando que sería alguien conocido animando, pero era una jueza que me dice "estás sancionado con tarjeta naranja por pasar por debajo de las barras, deberías haber dado toda la vuelta". Con el cabreo que llevaba no se me ocurrió otra cosa que responderle un poco borde: "vale, pero la salida por donde es?".




I want to ride my bicycle

Comienzo a pedalear y para no perder la costumbre, ya me estoy meando. "Es mental, tira palante y calla" pienso, sigo pedaleando. La primera parte es favorable, pero no estoy disfrutando, tengo en la cabeza lo mal que he hecho la natación. "Agua pasada no mueve molino", consejo que no paro de decirle a mi hijo mayor que siempre le está dando vueltas a lo que ha hecho, y que debería aprender a aplicarme. Consejos doy que para mi no tengo. La cabeza no me va y las piernas no me responden, mala combinación. Pasan los kilómetros. Me maldigo constantemente por no estar disfrutando con el paisaje y el recorrido tan bonitos. Pasan los kilómetros. Si fuera una salida de Domingo me lo estaría pasando en grande, pero no, mi mente no sabe saborearlo. Poco a poco me voy encontrando mejor. Pasan los kilómetros . Llevo una hora, giro la vista a la izquierda y paso al lado de un precioso campo de girasoles. Igual que se giran ellos al sol, consigo girar mi mente hacía una zona más luminosa. Pedalea y disfruta coño, que esto es la hostia!. El paisaje siguen siendo el mismo, pero ahora yo lo veo aún más bonito. Las cosas no son sólo como son, si no también como las vemos, como las afrontamos. Frase gratis de filosofía barata. Voy casi todo el recorrido sólo, habré pasado un par y me habrán avanzado otros tantos, a parte de alguna chica de las primeras clasificadas. Inicio la subida al pantano de Landa, donde comienza a haber público animando. No es una subida ni larga ni dura y antes de darme cuenta ya estoy terminando la primera vuelta. El paso por la primera vuelta está repleto de gente animando, justo en ese momento me pasan varios con la cabra de la distancia Ironman de los primeros clasificados a los que en un momento de subidón sintiendo como si los aplausos para ellos también fuera para mi, intento seguir un rato, hasta que se van alejando en la distancia a la vez que va desapareciendo el público y cesando los aplausos. El recorrido ahora es un continuo sube baja por la parte más bonita del circuito.



Pasan los kilómetros y el circuito ahora comienza a estar más concurrido al unirse los de la distancia Ironman. En una de las rectas hago una foto mental, como si viera una pintura al óleo. Carretera, árboles, triatletas acoplados con sus cabras a diferentes alturas de la carretera producido por la ondulación del paisaje, que iban desapareciendo en el horizonte lentamente, armoniosamente. Pasan los kilómetros, disfruto, me empapo de todas las vivencias de la prueba, diálogo conmigo. Paso a otro globero como yo, que se dedica a seguirme el resto de kilómetros y mantenemos un breve pique platónico adelantándonos mutuamente hasta el final del recorrido de bici. Entre tanto, llego a la parte final, menos bonita y con mas viento. Me pasa una moto de la organización y me dice que me aparte, no entiendo nada, hasta que al poco me pasa el primer clasificado del Ironman junto con las cámaras, Iñaki Maeztu. Yo, que aparte de ser flipatleta también soy frikiatleta, me sentía como si estuviese en un vídeo de Triatlón Channel, de esos que me he visto montones de veces en el Ipad antes de irme a dormir. Cuando faltaban unos 15-20 km's, en una recta en mitad de la nada estaba Eneko Llanos animando, su mujer competía en distancia Ironman. Pasan los kilómetros, viento, ganas de acabar, más viento. Al pasar por uno de los pueblos, había animando unos niños que me comenzaron a gritar "botellín, botellín", os juro que al principio pensé que era una palabra de ánimo en vasco que no había escuchado aún, hasta que al alejarme me di cuenta de que me estaban pidiendo que les diera un botellín de la prueba. Si muy obvio ahora para el que lo lee. Me supo mal, aunque no se los podría haber dado porque siempre guardo dos botellines de recuerdo, uno para cada uno de mis hijos. Me siguen pasando cabras acopladas a toda velocidad. Miro constantemente para ver cuanto me queda, los 5km's extras de este Half parece que los hayan puesto para joder. Llego a Vitoria y a una señora le da por cruzarse en un paso de peatones subida en su bici de paseo. Gritos, frenazo mío, frenazo suyo, me cago en ella mentalmente, y consigo evitar el desastre a costa de que mis maltrechos cuadriceps sufran cuando lo que les tocaba era descansar un poco antes de comenzar la carrera a pie. El voluntario que tenía que controlar ese cruce estaba distraído y con la guardia bajada, cosas de ir siempre de los últimos. Veo brevemente a mi familia que como siempre ya estaba sufriendo por mi, por fin llego a boxes. En Vitoria la transición es disociada, dejas la bici a un voluntario mientras tu te diriges a la carpa a cambiarte. Para acceder a la carpa se baja una rampa empedrada con un montón de gente animando y haciendo ruido aporreando las vallas. Así que allí estaba yo haciendo mi transición de globero con las calas puestas entre un montón de gente que te trataban como si fueras un PRO.

Running on Empty

Entro a la carpa. pero se entra por el lado contrario donde se hacía el día de antes para dejar la bolsa del RUN. Esto me descentra, estoy ido y me tengo que mirar mi dorsal varias veces para acordarme de que número tengo, como cuando en una gasolinera miras varias veces el número del surtidor donde has dejado el coche para pagar. Al final tengo que pedir el comodín de la voluntaria porque no la encontraba. Para ponerme las bambas me tengo que sentar porque mis cuadriceps son dos columnas, como si me las hubieran enyesado, mi piernas estaban más rígidas que las de un playmobil. Los últimos 20 km's luchando contra el viento me ha desgastado demasiado. Tengo que salir a correr, pero no quiero. Así como el año pasado en el Half Ironman de Calella tenía unas ganas locas de ponerme a correr, en Vitoria no, por mi lo hubiera dejado allí. Y punto final. Llevaba 4:40 de competición y aún me faltaba toda la media maratón, que se dice pronto. Salgo a correr y se me cae el mundo encima, las rampas me lo impiden desde el principio. A pesar de haberme tomado 4 pastillas de sal y haberme intentado hidratar bien, esta claro que algo he hecho mal. Hay muchísima gente animando en la calle, intento correr con dignidad, aunque en realidad lo que parezco es un chiquito acelerado y desacompasado, deseando llegar a una zona donde no haya nadie para poder andar un poco, lo reconozco. A partir de ahí hasta el final fue un calvario. Intentando correr lo que podía iba de avituallamiento en avituallamiento, donde me paraba a beber, comer naranjas, plátanos, geles, lo que fuera. Me llegan a dar una piedra y le doy un lametazo. Sobre el km 7 se puso a mi lado un triatleta canario y me dijo que no andara que me uniera a él a su ritmo. "Tú no pienses, corre", era el mantra que me repetía constantemente. Entre medio hablamos un rato y me estuvo contando que era el 4º Half que hacía este año y que le quedaban dos más para cumplir una promesa que le había hecho a su hermano que tenía cáncer. Y yo agobiado por unas simples rampas. Después de un rato lo dejé ir, él estaba acabando y no quería lastrarlo con mi ritmo. Quizás debía haber apretado los dientes y haberle seguido un rato más, quien sabe. Richard Calle, campeón de España de Larga Distancia en 2013 y conocido del Gavà Triatló (a veces ha llevado algún entreno en las pistas) y que se había acercado a ver la prueba, al ver el maillot del Gavà Triatló me da ánimos: "para acabar esto hay que tener cabeza". Y ese era el problema, mis piernas no iban y mi cabeza tampoco. A día de hoy aún no sé si mi cabeza hizo que mis piernas tampoco fueran, o mis piernas hicieron que no fuera mi cabeza. Me cruzo con Ivan que ya le queda poco para terminar, me alegro por él, era su primer Half y tenía mucha ilusión por hacerlo y terminarlo.




Primer paso por meta aguantando el tipo como podía con tanta gente animando, pero cada vez las rampas iban a más, y mi ritmo a menos. Cada vez necesitaba andar más, cada kilómetro era una auténtica tortura. En la segunda vuelta ya había menos público, muy pocos triatletas de la distancia Half, y algunos de la distancia Full. A mitad de vuelta me paso una de las primeras clasificadas del FULL a buen ritmo, cuando yo iba a un ritmo lastimero, y oigo como una niña le dice a su madre: "Mama, porque ese señor corre tan despacito?". A esas alturas mi maltrecho ego estaba ya por los suelos, ni me afectó. Alguien me anima, "esto hay que acabarlo". "Podremos!" le contesto. Retirarse en algo no es negociable, salvo en caso de lesión o fuerza mayor. Como dijo el Che Guevara, "Hasta la Victoria Siempre". En los últimos kms me entraron ganas de llorar de impotencia, intentaba correr y no podía, nunca había tenido esa sensación. Hacer la media maratón en esas circunstancias, sin casi poder correr desde el principio con un montón de gente animando en la calle, me provocaba una gran sensación de ridículo. Siempre me preguntaba que le pasaría a esa gente que hace la media maratón en 2h:30', ahora ya lo sé. Aprovecho los momentos de debilidad para tener un pensamiento para la pequeña Noa que en breve estará con nosotros, y las muchas metas que me quedan por cruzar con ella. Casi estoy llegando y me pasan los dos primeros clasificados del Ironman, Alejandro Santamaría y Diego Paredes, en su particular duelo, y de nuevo estaba por allí Eneko Llanos animando, "vamos Velasco!", es lo que tiene llevar el nombre en el maillot.

Último km e Iker, novio de la prima de mi mujer, me viene a animar y me dice, "venga que está toda tu familia esperándote en la llegada". Sin saberlo, era la mejor frase que me podía decir, para mi tenía mucho significado. Era de los últimos, pero ahí estaban, incondicionales. Inicio el pasillo final con las gradas casi vacías, pero estaban mi mujer y mis hijos para llenarlas. Me acerco a darles un beso y un abrazo antes de entrar. Meta, fin del sufrimiento.



Después de comer me acerqué a animar y ver a mis compañeros que hacían el Ironman. El ambiente era increíble, no sé como serán los otros Ironman, pero el día que haga uno, Vitoria tiene muchos números para ser el elegido. Ver las entradas de la gente en meta es fascinante, estuve todo el rato con la piel de gallina. Hubo un par de pedidas de matrimonio al llegar a meta, que ya son ganas (anda, que yo ahora para eso no hacía ni un supersprint ;) ), gente con dedicatorias a su madre "allá donde estuviera", cada uno con sus motivaciones, sus miedos, su historia detrás. Finalmente llegó Jordi con su mujer e hijas esperando en las gradas, y poco después Javier también con toda su familia. Se lo habían currado y tenían su recompensa. Durante la natación pensé que nunca sería capaz de hacer un Ironman, ahora se que algún día lo haré, no se cuantos años pasarán ni cuantos intentos, pero lo haré.

Deportivamente no me ha ido como quería, ya se que no abandone, pero no creo que eso sea algo tan meritorio, al fin y al cabo el dolor físico es algo a lo que todos estamos preparados. Puedes estar un día con retortijones en tu casa, lo pasas muy mal, te tienes que aguantar y encima nadie te está esperándote para ponerte una medalla de finisher, en todo caso te están picando a la puerta para ver cuando sales.

Han sido muchas horas de diálogo interno, he llegado a recovecos de mi mente en los que nunca había estado, pero como siempre ha merecido la pena. Una cosa que me fascina y me tiene atrapado del triatlón de media distancia es que es como un chupito de vida concentrada, horas en las que todos los poros de tus sentimientos están abiertos y sufres y disfrutas más que nunca, vives más que nunca. Pasas por altos y bajos, momentos de querer tirar la toalla y momentos de venirte arriba. Y como en la vida, sólo seguir dandole a los pedales te va a hacer seguir avanzando, llegar a la meta.

Lo confieso: soy un adicto. Adicto al triatlón, adicto a la vida.


PD: Y si, mi familia me estaba esperando……para comer…..






Reportaje del Triathlon Vitoria - Gasteiz en Canal +



jueves, 9 de julio de 2015

"Entrena como puedas III: Caminito a Vitoria"

Hace mucho tiempo que no escribo, mejor diría que no publico nada en el blog, porque tengo unos cuantas entradas en el borrador que no acabo de finalizar nunca. Había pensado hacer una mezcla de entradas, volver con un "popurrí", como hacen los artistas cuando no tienen canciones nuevas y vuelven con un recopilatorio, pero finalmente lo haré como si hubiera habido un período de carencia y toca volver desde el punto donde me situo. Tampoco tengo tiempo para mucho más, la verdad.

Ahora estoy de vuelta con la parte final del hilo conductor deportivo de esta temporada, de una parte de mi vida en estos últimos meses, de una nueva entrega de "Entrena como puedas": el Half Ironman de Vitoria (1,9km natación + 94 km bici + 21 km corriendo). Los flipatletas, cuando entrenamos camino de un objetivo, ponemos el "Road to…." que la verdad es que queda bien, le da un toque de sufrimiento y esfuerzo en el camino.  Pero yo lo he cambiado por "Caminito a….", que es más de andar por casa, de ir más lento,  pasito a pasito, como yo voy, como yo lo hago. Cada vez que encuentro con compañeros de equipo, siempre te preguntan "como lo llevas?", y la respuesta es siempre la misma: "voy haciendo….". Yo realmente considero que más que "entrenar", "hago deporte". Es decir, intento ir sacando horas para correr, nadar y pedalear todo lo que puedo, pero sin una planificación clara de donde quiero llegar y como, más que la de sumar km's e intentar perder peso. Ya lo he dicho más de una vez, mis entrenamientos se parecen a una prenda del Desigual, están hechos a retazos: sobre la tela formada por km's corriendo por la montaña los sábados a primera hora por la mañana, horas de rodillo a horas intempestivas en la soledad del despacho antes de ir a trabajar, y metros nadando a la hora de comer en el trabajo, le coso con bastante dificultad alguna salida en bici los Domingos, lo adorno con series en la pista con el equipo, y últimamente le pongo algún broche en forma de entreno de natación también con el equipo, para que el traje luzca más, quede un poco más bonito. No es el traje ideal, ni el que más luce, ni el más bonito, pero es el que mejor me encaja, el que me puedo pagar con las horas que dispongo sin tener que pedir prestado, el que mejor me hace llegar a los objetivos afectando lo mínimo al resto de mi vida, mis obligaciones: mis seres queridos.

Aún así estos dos últimos meses he intentado seguir los ajustes que mi entrenador me ha aconsejado sobre la base de lo que normalmente hago. Y no es por excusarme, pero si entreno bajo el método A.S.M. (A Salto de Mata), generalmente no es por desidia, sino porque mi entreno ha de ir mutando según las circunstancias de mi vida laboral/familiar. Siempre se puede hacer más, dormir menos, entrenar más y mejor, descansar menos, perder menos el tiempo, seguir mejor la dieta, siempre hay algún entreno que uno se salta bajo una excusa bastante cuestionable, pero se trata de vivir, de disfrutar del camino lo que se pueda, no de ponerse más grilletes a nuestra existencia. Creo que para conseguir ciertas cosas que se nos escapan a nuestras posibilidades, requieren de un cierto comportamiento obsesivo para poder alcanzarlas, pero también pienso que hay que caminar por esa delgada línea roja sin caer en el exceso, sólo acercándonos. Hace poco mi padre me hizo un pequeño regalo, me recomendó y prestó un libro: "El Caballero de la armadura Oxidada", una fábula muy bonita sobre el egocentrismo, sobre como a veces anteponemos lo nuestro por encima de todo y todos, de como comenzamos nuestras propias cruzadas sin tener en cuenta a los demás. Haceros un favor y leerlo, no os llevará más que una tarde, y os hará pensar un rato. Yo por mi parte espero que no se me oxide la armadura y necesite pedir ayuda al mago Merlin.

Cuando faltan pocos días para estas pruebas, te sientes como cuando estás haciendo cola para una montaña rusa, tus pensamientos viajan entre el miedo y las ganas de darse la vuelta, y el querer que empiece ya, que comience el torrente de sensaciones, que la adrenalina fluya. A medida que te acercas a tu turno se te va helando la sangre, pero por suerte hay una parte de ti más inteligente que tú mismo que te lleva hasta la salida, que te hace montarte en la montaña rusa. Dicen que el 80% de éxito de finalizar una prueba es presentarse en la línea de salida, en eso estamos.

Los miedos, las inseguridades, son parte del camino. Están ahí, se que no se van a ir, ni hoy, ni nunca. Son como la energía, no desaparece, se transforman en sensaciones, en vivencias que luego te acompañan el resto de tu vida. Vamos, que estoy cagao!.....como siempre!.

Para el año que viene habrá una nueva entrega de "Entrena como puedas", habrá un nuevo interprete y será la más difícil de rodar, no sé aún como se titulará, pero estoy seguro que será la más bonita, la que siempre quise dirigir e interpretar.


Entrenando en la piscina de casa con mis hijos.

viernes, 22 de agosto de 2014

Ikea, la tortura Sueca

Los chinos inventaron hace muchísimos años la tortura china, que consistía en una gota de agua fría que caía sobre la frente cada 5 segundos. Pero los suecos en los últimos años lo han perfeccionado de una manera digamos maquiavélica, no sólo te torturan sino que encima te sacan la pasta.

Ir sólo al Ikea, cosa que nunca he hecho y es raro de ver, debe ser una tortura, pero creo que por lo menos es más introspectiva. Me imagino que te cabrearás, pero será contigo mismo y con el que diseño el laberinto del Ikea. Me lo veo al tío dibujándolo con una sonrisa sardónica, y diciéndose para si, y ahora cuando vayan por aquí y se piensen que estén casi saliendo, los meto otra vez por aquí y que se jodan/sufran un poquito más. Ayer mientras estaba en la mitad del Ikea (eso creo porque perdí la noción del espacio, que no del tiempo porque se me estaba haciendo eterno), vi a una mujer suplicar a una dependienta donde estaba la salida, os lo prometo. Es imposible que en una planta quepan tantas cosas, estoy seguro de que hay truco.

Ir en pareja al Ikea, es ya dar una vuelta de tuerca a la tortura para que sea más dolorosa, como si la gota china en vez de cada 5 segundos sea cada 3. Ahí el cabreo es con tu pareja, el diseñador cabrón del Ikea pasa a segundo plano mientras estás enzarzado con tu pareja en disputas de si eso queda bien o es una mierda, de si "para que quieres eso si es una tontería", de si "para que vamos a comprar algo si ya tenemos algo parecido",  dicen que si sales del Ikea sin cabrearte te dan un premio, pero yo creo que es una leyenda urbana, nadie lo ha conseguido. La única posibilidad es que estés en la fase inicial de tu relación, y te parezca una princesita hasta cuando se tira un pedo.

Y para que hablar de la experiencia de ir al Ikea con críos pequeños, eso es ya casi una experiencia religiosa. Es un tipo de tortura que yo creo que te dan la pistola y te suicidas antes de que comienza la tortura, para que sufrir de gratis?. Eso si, yo doy fe de que los muebles del Ikea están hechos a prueba de niños, ayer mis hijos los tocaron todos. Así que a ritmo de "dejar de tocarlo todo ya de una vez!", "dejar de pelearos ya, que estáis dando el espectáculo!", y el clásico "queréis estar quietos ya!", te vas enervando buscando la salida como quien busca un water cuando está con retortijones y ya no puede más. Al final los castigos "imaginarios" se evaporan cual colonia barata, pero por lo menos sirven para anestesiar el momento y conseguir avanzar hasta el siguiente potro de tortura, digo de sección. Y siempre queda el consuelo de ver algún niño más troglodita que el tuyo, corriendo como un energúmeno por los pasillos con un carrito. Y para acabar de pasar el mal trago, como cuando de pequeño te comías lo que no te gustaba acompañado de pan, dices "la próxima vez que vengamos al Ikea venimos sin niños!", es mentira porque volverás a caer en la trampa, pero te da una absurda paz interior por unos instantes.



En verdad, el Ikea tiene muchas similitudes con la maratón, la "tortura"griega. Comienzas los primeros km's, la primera sección con ganas y con curiosidad por todo lo que te rodea. El tiempo y la distancia van pasando rápidamente ante la novedad. Pasado el ecuador te entra una pequeña euforia pensando que ya esto ya está hecho, que en nada estarás entrando en la meta, saliendo por caja para disfrutar tu frankfurt por menos de un euro. Pero después poco a poco todo se va ralentizando, poco a poco ya no te hace tanta gracia ir corriendo, ir viendo cosas. Hasta que se te van acabando las fuerzas, y llegas al temido muro, allí tu mente sólo piensa en acabar la carrera, en salir por la puta puerta del Ikea. Ya todo te molesta, te da igual la gloria de cruzar la meta, te dan igual los putos muebles, si combinan con algo o son una mierda y la pasta que te vas a dejar, sólo te visualizas entrando en meta con los brazos en alto, saliendo por la puta puerta del Ikea y comiéndote una mierda de salchicha que mejor no saber de que está echa.

Y al final de toda esta tortura, normalmente sólo compras gilipolleces, te dejas una pasta en ellas, y SIEMPRE te has dejado algo por comprar o has de devolver algo y toca volver. Si, por si alguien lo dudaba, me toca volver. Mientras, estoy esperando para ver cuando sale una segunda parte del películón "Un día de furia" del Michael Douglas con una escena en el Ikea, sería memorable. Porque sinceramente, creo que un día se va a liar parda en el Ikea.

Aunque parezca que nos lo hemos pasado muy bien, es todo postureo ;).